sábado, julio 28

Loosen up

En la disco la gente suena fuerte, gargantas partiéndose al ritmo de la música con los himnos de hoy hablando del único dios que conocen. El alcohol baja rápido por estos cuerpos rápidos, ávidos de alejarse de todo lo que es importante y entregarse una noche más a otros brazos que solo los conocerán por una noche. Yo estoy aquí, moviéndome igual de rápido, con los nudillos blancos en mi puño alto mientras entra a ensordecerme mi canción favorita... De la semana. De pronto son las manos abrazándome desde atrás y me empujan contra la que tengo al frente. Álvaro viene a hablarle a ella al oído y no me ha soltado todavía, acercando nuestros cuerpos con cada sílaba que sisea. Se separan. Ella le sonríe y me besa el cuello mientras que del pelo me hacen girar la cabeza para que bese los labios conocidos, los labios que he soñado a veces en las noches, pero que jamás me hubiera atrevido a nombrar. Yo respondo a esta pregunta con la boca abierta y los ojos cerrados. Un minuto después me sueltan y el sabor en mi boca a cerveza cara y jaegermeister me hace caer en la cuenta de lo que estoy haciendo, me hacen querer salir corriendo, pero en mi cuello ya no siento la pequeña presión que me hacía soltar las pequeñas risas de placer y me hacen buscarla a ella. Ahora los veo a ellos, brazos todos encima de mí, me sostienen de cintura y hombros como previendo mi tentativa de escape mientras sus bocas se unen de formas maravillosas, destruyéndose la una con la otra, compartiendo las impresiones que han robado de mí. Ella abre sus ojos para mirarme un segundo y hace de hierro su agarre en mí, como diciendo "quédate". Yo me quedo. Esta noche me quedo.

miércoles, julio 18

Tus formas de amar

Tu boca habla un "abre". La mía obedece. 

Soy sólo eso que soy cuando apoyo la espalda contra tu pecho.

 Te estoy mirando a contraluz, contra el último minuto de último día de verano y parece que el sol se quedará para siempre en tus ojos. Y te ríes, porque sabes.


No me vas a dejar ir, el peso de tu cuerpo me pide más, las marcas en tu cuello me piden más, la línea que parte tu vientre siempre pide más. Yo me río, porque nunca puedo decirte que no. 


Después del beso que te doy en la espalda me regalas la visión de tus ojos cerrados y la sonrisa tranquila, y es la primera vez que me has dicho cuánto me amas. 


 Me dices que no es justa la forma en que te miro cuando te vas. Y no te vas. 


 Viajamos.


Es mucho más que música cuando estamos los dos, tu cabeza en mi hombro y las hojas caen. Más lentamente, más lentamente hasta que dejan de caer. Levitan sobre nosotros y las caras que nos ven se asombran de tu amor especial.

Valparaíso es nuestro, eso dicen los corazones que dibujaste por todo el puerto. Te pregunto en que piensas. "Valpo es nuestro".

El bajo de tu canción favorita suena fuerte en la disco y el beso me llega ligero.

Un emo de mierda

Hoy te encontré con un no entre los labios y yo no dije nada. Decir sería mentir y ese es un hábito que recuerda demasiado a tí.

Duele escribir para tí

Duele escribir para tí sin haberte besado un te amo. Duele porque hace falta, porque no estaría de más. Duele porque sé que no viene en camino, no habrá final (feliz). Me siento pequeño en la cama sola, con la tarde abofeteandome soleada por la ventana. El invierno pasa lento frente a los ojos, tan distinto al del año pasado. Hoy ni me querrías escuchar y no te culpo. Yo tampoco me quiero escuchar, porque sigo igual. Si te pudiera besar un te amo, si me pudieras mirar un yo igual, si mis manos alcanzaran a escribirte al menos un adiós en tu espalda y suspiraras un se hace tarde esta tarde. Sé que este invierno sería distinto porque me recordaría al que pasó, sé que sería distinto porque yo sigo igual. Ojalá tu sigas igual, ojalá seas el mismo.