miércoles, octubre 28

el amor

El amor es esa cosa amorfa que se te mete por la oreja una noche mientras duermes, y que a la mañana siguiente, cuando despiertas, te hace preguntarte: "¿sigo soñando?".

miércoles, octubre 21

La mejor época de la vida

Hoy soy el enorme elefante gris que va caminando solo por la jungla india en una noche tremendamente roja, con los árboles que parecen seguirle, con las flores oliéndole a paraíso, con los ruegos a Dios para que esos grillos no paren nunca de cantar. A punto de llegar al primer amanecer de verano con su luz quemante y su ambiente cargado de sueños, con la resaca permanente de vacaciones.
Y lo único que quiero es poder gritar "no termines nunca, no termines nunca".

domingo, octubre 11

...de qué, de tus ojos de hielo verde?

Me despertaron tus pasos hoy, me despertó tu prisa. Con la mirada me dejaste frío, como el peor fantasma de mi peor pesadilla. Suena el teléfono y preguntan por tí, pero (adivina qué) ya te has ido. Dejando abierta la fono-línea, la puerta y una pregunta en mi cabeza: "¿Me estoy enamorando de...

martes, septiembre 15

La mañana, la bruma y, como siempre, tú

Yo no recuerdo como se llama ella, pero recuerdo su aroma siempre, sobre todo cuando paseo por las mañanas brumosas del Gran Santiago en septiembre, con la luz colándose y marcando las siluetas de los cerezos en flor, encargados del reconocible olor que te trae a mi mente.
Mis pupilas se dilatan cuando siento tu aroma, intentando encontrar tus ojos verde azulados. Tus ojos han de estar cerrados en algún lugar en esta mañana santiaguina, con el sol a punto de entrar por tu ventana para recordarte a mí y a mis iris, que como siempre decías, eran de luz de sol. Si tan sólo pudiera recordar algo más que tu aroma y tus ojos, amor.


jueves, septiembre 10

fernando a los 18 menos 1 mes

No quiero madurar aún, no, seguiré caminando por la berma en las tardes tristes de este aún invierno. Aún estoy aquí como ayer, pero un poquito menos triste. Y un poquito menos niño de lo que fui. Ya le hable y supe su nombre, ya me enamore y desenamore y volví a enamorar. Ya las pastillas me quitaron los miedos.
Ya no lloro a escondidas por no tenerte cerca, padre. Ya no tengo vergüenza de darte un beso en la calle, madre.
Ya sentí las manos, los ojos, las pestañas, las espaldas, las manos, las manos, las manos y las pestañas en la espalda.
Y aún estoy aquí como ayer, tirado en el pasto solo, sabiendo que no estoy tan solo. Aquí como ayer, aún sin conocer New York. Sin ver todavía los mares, las montañas, los amaneceres, pero imaginándolos cada segundo que paso aquí tirado.
Y las flores siguen también como ayer y como el aún invierno pasado, tal vez llegaron un poco antes este año, pero son las mismas, estoy seguro que son las mismas. Como yo soy lo mismo, pero creyéndome más grande y por lo mismo, deseando ser más pequeño. Y nunca te conformas fernando.
Luna, hoy te toca llorar a tí, viendo a este estúpido partir. Y gracias por las noches sin sueño.

sábado, septiembre 5

Del "Ay, nunca te conformas"

A Francisco le encantan esos finales de cuento que suceden como derrepente. Esos en los que uno estaba recién empezando a recordar el nombre del protagonista y de pronto ¡paf! tabla en la cabeza y la enamorada se muere, fin.
Porque no hay nada que hable peor de un libro que cuando uno tiene que detener la lectura irritado para hojear el texto y averiguar cuánto mierda falta para el final del capítulo.
En fin, el último jueves, gracias a Dios, fue un día de final del tipo tabla en la cabeza. Que final más simple y que simpleza más bella, pasó todo tan rápido...
Quizás... demasiado rápido...

martes, agosto 18

todo es sobre tí

Viene siendo la tarde más larga de Agosto, llovida como ninguna otra. El agua sucia en el lavaplatos va subiendo rápido y la vajilla limpia gotea sus últimas gotas que sólo ayudan a alargar esta tarde interminable. 505 en la radio, mensajes sin responder en el celular, el primer copo de nieve. Todo habla sobre tí, y nada sobre amor.

viernes, julio 24

Fin

Hace días que no sé de tí. Así que te arrancaré con flores las palabras. Que crueldad conmigo mismo: sabiendo aun las respuestas a tu silencio me llena la boca una sonrisa al tocar en tu puerta. Me lleno los ojos de ilusiones al ver tu rostro y el tuyo se ensombrece: no creías que fuera capaz de venir. Pero, heme aquí, y no me has dicho nada aún.
Primeros crujidos en el corazón, entra la razón a decirme las cosas que tú no, entra a decirme que con flores hoy no vamos a llegar a ninguna parte, mejor dicho, hoy llegamos a la meta: un corazón roto, pero ¿no es siempre así?

La noche se quema

Hoy tuve un sueño de esos que acaban muy pronto, de esos que te dejan esperando un final que no existe. Hoy tuve un sueño de esos que no se repiten.
Me he despertado tiritando del sueño a mi-tad de la noche, sólo para ver un cielo rojo mirándome directo a los ojos, apagándose inmediatamente después de verme. "Como si no te hubiera visto, Cielo, a quién crees que engañas."
Hoy tuve un sueño de esos que te dejan el corazón acelerado, pero un cielo rojo lo borró de mis recuerdos.

domingo, julio 19

Carrera

La vida va corriendo por caminos que me son desconocidos en una noche muy parecida a la de ayer. Yo voy detrás, perro mojado que nunca la alcanza y se me esconde, se pierde, me espera detrás de ese árbol. Llego a su lado, me hace un cariño en las sienes y de vuelta a la carrera. Ya no quiero correr, Vida. Yo me quedo aquí.

Los días

Los días como éstos no los quiero para nadie. Voy por la calle recordándote porque no estás, sólo porque no estás. Ya ni recuerdo tu voz. ¿Qué ya no es suficiente hacerte esperar y esperar? ¿A mí me lo dices? Pero yo no me decido. El mundo es muy grande y mañana puede ser el día en que por fín te olvide y te diré vete y tú no te irás ¿no te irás, verdad?
Seguirás esperando, siempre esperando y yo no me puedo hacer el ciego ante tu espera.

sábado, julio 18

Mi familia

Somos cinco en mi familia, pero sólo dos los que estamos siempre en la casa: mi papá y yo.
Mi mamá y mis abuelos vienen pocas veces a visitarnos y se demoran un poco en llegar porque la máquina que inventó mi papá para que nos puedan venir a ver todavía no está terminada.
Me gusta cuando vienen mi mamá y mis abuelos a estar con nosotros. Me gustan sus historias, la mayoría por lo menos, porque hay otras, como la del accidente que me dan mucho miedo.
Mis abuelos se quejan de que después de usar la máquina de mi papá sienten la piel fría y la voz ronca. Yo les pregunto si no se sentirán así simplemente porque están muertos, pero ellos insisten en que es culpa de la máquina de mi padre y ya se van desvaneciendo.

domingo, junio 21

Deja Vu

Sabía donde aparecería, sabía como aparecería, le conocía el color de los ojos, el pelo y el caminar. Sabía que decir, como arrancarle una sonrisa y un beso. Entonces el sueño terminaba, siempre cuando ella estaba a punto de decirle su nombre. Triste cada mañana con el sabor amargo de que había sido sólo un sueño, y con la noche le volvían las esperanzas, tal vez hoy le conozca al fín el nombre. Días amargos, noches dulces hasta resignarse.
Pero ahora era real. ¿Era real? Le contó los pasos, le vio los ojos brillar verdes contra el fondo azul del mar, le vio el cabello más dorado que nunca bajo el sol brillante de Febrero, el corazón le iba a reventar de emoción, pero la razón, tallada por tantas mañanas amargas, no le dejó acercársele. ¿Para qué?, si no alcanzaré a saberle el nombre.

jueves, junio 11

La espera

Esperaron años, décadas, siglos sentados, guardando energías para el gran acontecimiento. Dormían esperando, comían esperando, sentados siempre esperando.
Y llego el gran día. Se sacudieron el polvo de los hombros, se pusieron las ropas compradas ¿hace cuánto ya? para el gran día.
Y pasó, el pueblo completo celebró lo que pasó, bebieron lo que no habían bebido en tantos siglos de espera y a la mañana siguiente, el pueblo entero en una sola voz oliendo a resaca se preguntó: ¿Y ahora qué?

domingo, junio 7

Tristeza

Veo a la gente en el metro cada día, ni siquiera el cielo rojo del atardecer parece encender sus ojos. Parecen muy preocupados por llegar luego a sus hogares, hay que hacer la comida, hay que ver las noticias y dormirse temprano, que mañana hay pega.

miércoles, abril 29

Rutina

No lograría olvidarla hasta que se deshiciera de su foto. "Estoy muy viejo para andarme entristeciendo cada vez que abro el cajón para buscar las llaves." Porque ahí estaba ella, en blanco y negro, hermosa como cada día desde hace cuarenta años, entristeciendo al viejo desde hace diez. Siempre sonriendo a la derecha del block de notas, abajito de los clips y las aspirinas, siempre esperando que él abriera el cajón para saludar, inmune a sus suspiros.
"Estoy muy viejo para andar triste, y muy viejo para recordar." Se levantó de la silla y sus muchos años parecieron levantarse con él, sacó la foto del cajón del escritorio y se dirigió al tarro de la basura. Al principio con pasos decididos, luego titubeando. Se detuvo a pasos del tarro, no por cansancio sino por el peso de los recuerdos. "¡Cómo te extraño, cómo te amé, y si supieras cómo te extraño!" No, no podía tirar su fotografía así como así: el miedo es infinitamente más poderoso que la tristeza, imagínate, levantarse un día y no poder recordar su cara.
Recorrió de vuelta el camino avanzado con pájaros de nostalgia y amor pesándole en los hombros en vez de los años, y ella volvió a su hogar: a la derecha del block de notas, abajito de los clips y las aspirinas.

jueves, abril 23

Ella sólo espera

Dentro de él hay un tipo siempre queriendo enamorarse, pero, por fuera hay siempre un imbecil que le dice que no. No, no me voy a arriesgar. No, para qué. No, por favor, hoy no.

lunes, abril 20

Ella casi es lluvia

Desesperadamente esperando en una esquina, que sea la lluvia, que sea la lluvia, pero la lluvia, como siempre,ha de hacerse esperar.
A veces te harás la difícil, a veces yo me haré el difícil, pero ambos vinimos buscando lo mismo, lo sabes tú y sabes que también lo sé yo. Dime ahora, dime ahora por favor, ¿estamos aquí para entendernos el uno al otro o para entenderme yo en tí y tú nunca a mí?
Me doy las vueltas que no quiero darme, es que mi lengua es un laberinto cuando estás a mi lado, oliendo tan irresistiblemente a mundo, y algunas letras se pierden en el laberinto; las que llegan a la meta, asustadas por el viaje, se toman de las manos y arman las oraciones que nunca pensé en decir.
Dime ahora por favor, ¿estás ya aquí? Te siento la piel fría, los labios mojados y ¡¿aún así he de preguntar?!
La lluvia se hace la difícil a veces, hay que enamorarla con palabras bonitas.

viernes, abril 17

Así va la vida


Resulta que era un jueves, y nos quedaban 7 meses para no vernos nunca más. Así que lloramos y lloramos, y luego no dijimos nada. Era mejor no decir nada, empezar a olvidar.

miércoles, abril 8

El libro de las enfermedades que no tienes porque no tienes 125 años.

Se creía vieja a los 55, ya no se peinaba, ya no se pintaba, para que, decía, si ya...
Entonces lo vio en el escaparate de la librería, el título fue todo lo que necesito leer para enamorarse.
Salió de la tienda leyéndolo, tomó la micro leyéndolo y devoró las últimas líneas mientras giraba la manilla de la puerta de su hogar. Adentro se dio una ducha, se tiño el pelo, se pinto los ojos, se miró al espejo sonriendo y salió de nuevo a la calle, decidida a vivir más feliz, sólo porque todavía no tenía 125.

sábado, abril 4

La Culpa

Hoy más que nunca me siento culpable, abuelo.
Hoy siento que quizás el resto piensa que nunca te amé.
Espero que sepas, ruego que sepas que sí, yo lloré por tí.
Nunca frente al resto, en todo caso.
Eso es lo que me convierte en culpable.

viernes, marzo 20

Mundo grande, grande.

Hoy yo quisiera ser un niño pequeño, pequeño para que los problemas se resolvieran mientras yo me escondo bajo la colcha.
Hoy quisiera ser un niño pequeño, pequeño para que las lágrimas que me brotan fueran sólo por haber estado demasiado cerca de mamá cuando picaba las cebollas.
Hoy seré un niño pequeño, pequeño y cuando pregunten si me he perdido, diré que no, aguantándome un sí.

lunes, marzo 2

Dilema de un niño casi de hojalata.

Me han regalado la luna unas diez veces. Y estrellas, de diez a la vez. Mas nunca me han regalado un corazón.
¿Cómo han de enamorarme las estrellas, las lunas, si no tengo corazón?

domingo, febrero 22

Los sueños son a veces tan horriblemente reales

Nos sentí cayendo. No hice nada, nada para detenernos. Nos sentí muriendo.
Ahora tú te vas, y de lo único que yo soy capaz es de suplicarte:
"Ahora que te vas, promete no faltar, sea un sólo segundo, cada triste noche, en mis tristes sueños."
Y si lo prometes, yo a tí prometo no despertar nunca, nunca, nunca.
Nunca.

jueves, febrero 19

El Verano Pasado

Hace cinco días que no veo a mi polola. No sé ella, pero yo no he parado de llorar, lo que pasó, nos dividió, yo aún no me explico cómo llegó a suceder.
Quedan dos semanas para entrar a mi último año de colegio, y me da miedo enfrentar a mis compañeros. Sus historias del verano van a ser muchas, todas llenas de aventuras y diversión. Mi verano (y mi vida, desde ahora) se resume en una sola simple frase: dejé a mi polola embarazada.

viernes, febrero 13

Padre

¿Qué será en tus ojos cuando de reojo te vea? ¿Llegaré a entender la verdad que esconden? Hoy no, hoy no podría, hoy no quiero. Y aún así, si me llamarás ahora, apenas al levantar el teléfono sabría que voluntad no tengo.
Cuando vea tus ojos, ¿dónde vamos a caer?
Si nada has sido en 12 años, ¿qué hay de nuevo?
Tengo miedo de encontrar todo lo que no soy en sus ojos, y por fin entiendo cuando la gente habla: perdido antes de encontrado.

lunes, enero 19

La Máquina (capítulo 4: El Pasado)

¿Dije que Alicia era una niña modelo? No, lo siento. Ella no es perfecta, superior sí, superior por supuesto. Perfecta, nunca.
Es que a la edad de trece, ella ya es una adolescente derechamente, y lo fue desde quizás los once. Alicia no es de cristal, seda y perfumes. Ella es de asfalto, y bien pisoteado.
Quizás partió todo con el descubrimiento del diario de vida de su madre: cumpleaños, viajes, disfraces, golpes, y más que nada, golpes. Todo escrito con una caligrafía perfecta, que daba cuenta del gran carácter de su madre. Alicia leyó cada palabra por lo menos cinco veces, con la esperanza de encontrar algún código que diera alerta de que su vida no había sido tan escalofríante, tan horripilante como aparecía escrita. Lo leía cada día, después de haber estudiado en la biblioteca de la escuela cuanto libro encontrará sobre mensajes secretos, por supuesto, sin éxito.
Fue en octubre, dos meses después del descubrimiento del diario, que Alicia se resignó. Su padre era un asesino, su madre lo había soportado por miedo a que le hiciera algo a ella, su hija, en cuyos ojos veía y creía entender el gran misterio que es Alicia:

Enero 16:
Hoy no ha sido muy diferente de ayer. Mis moretones comienzan a palidecer y tengo miedo de que lo note. Mañana me escapo. Alicia sigue escondida en la alacena, ya van casi diez días desde que le dije que había desapare-

Así concluye el diario, y la infancia de Alicia. Ambos a mitad de oración.

Rec-uérdame

El olor que trae consigo el verano por las tardes le hacía tiritar tanto como el más frío aguacero invernal. La luna comienza a aparecer entre las ramas, las mariposas en su estómago despiertan, desesperadas por aletear:
"Sentado en el parque, todo le parece más lento a uno. Sobre todo cuando te estoy esperando a tí."
Las farolas acababan de encenderse cuando la vio llegar, en su corazón, algo más que atracción latía. Un beso, ¡suéltalo ya, dilo ya! ¿Qué es lo que guarda tu corazón? Te quiero. Dos pares de ojitos enamorados se van perdiendo entre los árboles, y lo único que advierte de su presencia son los suspiros, repartidos por todo el crepúsculo:
"Recuérdame como soy esta tarde. Recuérdame esta tarde para siempre."

sábado, enero 17

La Despedida

- Hijo, apúrate, se nos está haciendo tarde.
He hecho caso omiso a las últimas tres intervenciones del mismo tipo de mi mamá, lo único que ocupa mi mente es mi abuelo, postrado desde hace meses, en la cama. Me acerco a él.
- Hoy es la gran noche - le digo.
- Así veo - ríe, mirándome de arriba abajo - Pásalo bien, olvídate de este viejo por algunas horas, cuando vuelvas me cuentas todo.
- Gracias... Te quiero harto... - me quiebro, es imposible contener las lágrimas, lo abrazo.
- Yo también te quiero mucho - desde Enero que su voz no es la misma, pero en este momento, aunque esté llena de llanto, suena potente, vigorosa. - Ya déjame, no quiero que llegues tarde.
Me alejo de él, y alcanzo a atisbar el dolor en su rostro, luego los dos nos largamos a reir.
- ¿Te ayudo?
Le acomodo las almohadas, lo tapo un poco más con el cubrecamas.
- Fernando, última vez, no quiero llegar tarde, si no nos vamos ahora, simplemente nos quedamos. - dice, casi gritando mi mamá
- ¿Mi tío todavía no llega? ¿No debería estar ya aquí?
- Su bus se atrasó un poco, pero viene en camino, nosotros no podemos esperar más. - me dice mi madre, tratando, en vano, de ocultar su preocupación.
Miro por última vez a mi abuelo, él me devuelve una mirada sonriente, está orgulloso de mí, creo. Me hace señas para que me apure. Le devuelvo la sonrisa.
Sin quererlo, esas últimas miradas fueron la despedida.