domingo, abril 27

Caminatas.

En otoño le encantaba caminar jugando a pisar las hojas caídas.
En primavera; las flores que le producían esa maldita alergia.
En verano, cuando el sol reinaba los cielos, caminaba saltando, y pisando sólo en los lugares con sombra.
En invierno saltaba en las posas de agua. Y también en invierno, después de las nevadas, disfrutaba especialmente de pisar los cadáveres de judíos que sacaban de las cámaras de gas, sólo por una cosa de comodidad, para no enfríarse los pies.

lunes, abril 21

Ya no tengo ganas de escribir sobre tí.
Pero, dime: ¿qué escribo si no?

Mi pequeño farol.

Que se apaguen en el cielo las estrellas y ciudades.
Para poder ver mi pequeño farol, y así encontrar el camino.

Úrsula todavía no entiende el amor

"Hubiera sido lindo al menos sentirlo", se dice mientras el filo de la cuchilla le recorre las muñecas.