jueves, agosto 23

A mil la docena

El sol me habla bien callado.
Con sus historias me saca
la sonrisa del corazón
No sé porque, no me importa
¿Quién necesita razones
cuándo la vida dice que son
los tiempos para ser feliz?

Los recuerdos se amontonan
en una caja de cartón:
Ésa que se esconde bajo
de mi colchón.
Para que luego llegues tú
(tal como el sol)
Y los hagas felices por
muy tristísimos que sean.

Te espero ahora en una esquina lluviosa
Mis manos tiritan, están por soltar las rosas
Que como un niño pequeño te fui a comprar
Con la esperanza de dártelas si hubieras decidido venir.

Las lágrimas tibias, camufladas por la tormenta
Sirven de aviso, de que no vas a aparecer
Doy media vuelta, maldiciéndome.
Y las rosas son testigos de lo que nunca pudo ser.

Municiones

Amor...es contar los segundos. No los que faltan para que vuelvas, no los que gastamos
mirándonos a los ojos. Si no los que faltan para la venganza.
Amor... son las cartas y las flores. Una de cada una en tu ataúd ese día gris.
Amor es contener las lágrimas, es mentirse a uno mismo. Es un "no te necesito", es un "lo nuestro ya fue". Es un FIN con letras grandes y elegantes, algo que ciegue por fín al corazón.
Tristeza. No es el primer día de otoño, no es la agonía del ser. Es un día soleado, recordando tu partida, y es verte en las montañas, alejada un paso más, un segundo más, una lágrima, un latido, un puño, un disparo, pestañeo, tu recuerdo... un siglo ya.
¡Amor!... es por sobre todo disimular, ansiar tus labios en silencio, esperando por cualquier indicio, cualquier roce que me devuelva a tus brazos, que le devuelva a las tardes el canto de los grillos, y a mi vida... la vida.
Amor, es al fín, perder. Perder el tiempo y a tí. El tiempo pensando mi próximo movimiento (el obsequio que te ponga a mis pies). Perder el tiempo en la esperanza de ir de la mano una noche más. Yperderte a tí... perderte a tí se resume en un sólo ¡bang!

domingo, agosto 19

Lo que encontré

Todas las noches, bajo las estrellas, el crimen se repetirá
Y todas las mañanas, bajo mi ventana, el alcohol al culpable callará.

Estarás perdida en el camino hacia el monte destino
Y tu cuerpo entre planicies de azufre se acurrucará.
¿Ves? Nunca creíste que el infierno fuera tan sereno.
Y nunca creíste que me extrañarías tanto, amor.

Un día nos habremos de encontrar, cuando yo empiece el viaje.
Será ese día que te encuentre otra vez, dormida entre flores,
Pensaré en tí y hasta donde nos ha traído la vida.
Nunca creí que te extrañaría tan poco, amor.

viernes, agosto 17

Se acerca la tormenta

Me miraste por un segundo en esa forma tan especial, y te diste vuelta, rápida, como si no me hubieras visto... Y no sé que esperaba en ese momento. ¿Tenerte de vuelta? De verás que no creo ser tan arrogante. Pero lo soy. Creí que todavía recordarías todos nuestros besos, todas las tardes, todos los golpes que recibimos juntos.
En ese segundo, en tus ojos (flores incendiadas) vi reflejada toda la eternidad, y en la esquina más oscura creí vernos abrazados.
Parpadeo.
No era la eternidad, era sólo el reflejo del bus que se acerca y nuestro abrazo, una mancha en el parabrisas. Me acerco a hablarte, pero ya tienes un pie a bordo. Me ves por fin y saludas con una despedida. una gota en mi mejilla da paso a una tormenta.

martes, agosto 14

Dolor

Ése día algo había crujido en él, sabía muy bien que era, pero no sabía como explicarlo. Le dolía, y mucho.
Cuando el dolor se hizo insoportable decidió que era hora de hablar con alguien. Fue por inercia, sin saber donde iba que se dirigió a esa casa, lo más rápido que pudo. Abrió la puerta de un golpe y sólo alcanzó a ver la cara de espanto que puso el hombre sentado en el sofá con el portazo, su padre, recordaba ahora. Se dio media vuelta... no podía decírselo, no creía que entendiera.
Las imágenes, confusas, arremolinadas, seguían llenándole la cabeza. Le parecían tan familiares y sin embargo tan, y tan lejanas. Cosas al azar, sin nada en común, un momento, llanto, al siguiente, las más estruendosas carcajadas.
Sólo necesitaba encontrar algo, alguien que llenara los vacíos, que le ayudara a entender.
Y lo encontró.
Sin saber cómo, había llegado a la casa de Diego, lo supo porque segundos antes, uno de sus "flashes" había iluminado esa casa, y a su amigo despidiéndose en la puerta.
Decidió entrar. Él no recordaba mucho de Diego, pero a lo mejor Diego sí de él.
Diego estaba en su pieza, escribiendo algo mientras la música sonaba fuerte.
Intentó hablar por primera vez desde el incidente. No le salió la voz, no sabía si eran los nervios o qué. Intentó gritar... nada. En su desesperación botó al suelo un vaso, que se quebró al instante.
Diego miró el agua derramada y buscó al causante, pero no vio a nadie. Después de todo, los fantasmas son invisibles.