No lograría olvidarla hasta que se deshiciera de su foto. "Estoy muy viejo para andarme entristeciendo cada vez que abro el cajón para buscar las llaves." Porque ahí estaba ella, en blanco y negro, hermosa como cada día desde hace cuarenta años, entristeciendo al viejo desde hace diez. Siempre sonriendo a la derecha del block de notas, abajito de los clips y las aspirinas, siempre esperando que él abriera el cajón para saludar, inmune a sus suspiros.
"Estoy muy viejo para andar triste, y muy viejo para recordar." Se levantó de la silla y sus muchos años parecieron levantarse con él, sacó la foto del cajón del escritorio y se dirigió al tarro de la basura. Al principio con pasos decididos, luego titubeando. Se detuvo a pasos del tarro, no por cansancio sino por el peso de los recuerdos. "¡Cómo te extraño, cómo te amé, y si supieras cómo te extraño!" No, no podía tirar su fotografía así como así: el miedo es infinitamente más poderoso que la tristeza, imagínate, levantarse un día y no poder recordar su cara.
Recorrió de vuelta el camino avanzado con pájaros de nostalgia y amor pesándole en los hombros en vez de los años, y ella volvió a su hogar: a la derecha del block de notas, abajito de los clips y las aspirinas.
miércoles, abril 29
jueves, abril 23
Ella sólo espera
Dentro de él hay un tipo siempre queriendo enamorarse, pero, por fuera hay siempre un imbecil que le dice que no. No, no me voy a arriesgar. No, para qué. No, por favor, hoy no.
lunes, abril 20
Ella casi es lluvia
Desesperadamente esperando en una esquina, que sea la lluvia, que sea la lluvia, pero la lluvia, como siempre,ha de hacerse esperar.
A veces te harás la difícil, a veces yo me haré el difícil, pero ambos vinimos buscando lo mismo, lo sabes tú y sabes que también lo sé yo. Dime ahora, dime ahora por favor, ¿estamos aquí para entendernos el uno al otro o para entenderme yo en tí y tú nunca a mí?
Me doy las vueltas que no quiero darme, es que mi lengua es un laberinto cuando estás a mi lado, oliendo tan irresistiblemente a mundo, y algunas letras se pierden en el laberinto; las que llegan a la meta, asustadas por el viaje, se toman de las manos y arman las oraciones que nunca pensé en decir.
Dime ahora por favor, ¿estás ya aquí? Te siento la piel fría, los labios mojados y ¡¿aún así he de preguntar?!
La lluvia se hace la difícil a veces, hay que enamorarla con palabras bonitas.
A veces te harás la difícil, a veces yo me haré el difícil, pero ambos vinimos buscando lo mismo, lo sabes tú y sabes que también lo sé yo. Dime ahora, dime ahora por favor, ¿estamos aquí para entendernos el uno al otro o para entenderme yo en tí y tú nunca a mí?
Me doy las vueltas que no quiero darme, es que mi lengua es un laberinto cuando estás a mi lado, oliendo tan irresistiblemente a mundo, y algunas letras se pierden en el laberinto; las que llegan a la meta, asustadas por el viaje, se toman de las manos y arman las oraciones que nunca pensé en decir.
Dime ahora por favor, ¿estás ya aquí? Te siento la piel fría, los labios mojados y ¡¿aún así he de preguntar?!
La lluvia se hace la difícil a veces, hay que enamorarla con palabras bonitas.
viernes, abril 17
Así va la vida
miércoles, abril 8
El libro de las enfermedades que no tienes porque no tienes 125 años.
Se creía vieja a los 55, ya no se peinaba, ya no se pintaba, para que, decía, si ya...
Entonces lo vio en el escaparate de la librería, el título fue todo lo que necesito leer para enamorarse.
Salió de la tienda leyéndolo, tomó la micro leyéndolo y devoró las últimas líneas mientras giraba la manilla de la puerta de su hogar. Adentro se dio una ducha, se tiño el pelo, se pinto los ojos, se miró al espejo sonriendo y salió de nuevo a la calle, decidida a vivir más feliz, sólo porque todavía no tenía 125.
Entonces lo vio en el escaparate de la librería, el título fue todo lo que necesito leer para enamorarse.
Salió de la tienda leyéndolo, tomó la micro leyéndolo y devoró las últimas líneas mientras giraba la manilla de la puerta de su hogar. Adentro se dio una ducha, se tiño el pelo, se pinto los ojos, se miró al espejo sonriendo y salió de nuevo a la calle, decidida a vivir más feliz, sólo porque todavía no tenía 125.
sábado, abril 4
La Culpa
Hoy más que nunca me siento culpable, abuelo.
Hoy siento que quizás el resto piensa que nunca te amé.
Espero que sepas, ruego que sepas que sí, yo lloré por tí.
Nunca frente al resto, en todo caso.
Eso es lo que me convierte en culpable.
Hoy siento que quizás el resto piensa que nunca te amé.
Espero que sepas, ruego que sepas que sí, yo lloré por tí.
Nunca frente al resto, en todo caso.
Eso es lo que me convierte en culpable.
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