domingo, junio 21

Deja Vu

Sabía donde aparecería, sabía como aparecería, le conocía el color de los ojos, el pelo y el caminar. Sabía que decir, como arrancarle una sonrisa y un beso. Entonces el sueño terminaba, siempre cuando ella estaba a punto de decirle su nombre. Triste cada mañana con el sabor amargo de que había sido sólo un sueño, y con la noche le volvían las esperanzas, tal vez hoy le conozca al fín el nombre. Días amargos, noches dulces hasta resignarse.
Pero ahora era real. ¿Era real? Le contó los pasos, le vio los ojos brillar verdes contra el fondo azul del mar, le vio el cabello más dorado que nunca bajo el sol brillante de Febrero, el corazón le iba a reventar de emoción, pero la razón, tallada por tantas mañanas amargas, no le dejó acercársele. ¿Para qué?, si no alcanzaré a saberle el nombre.

jueves, junio 11

La espera

Esperaron años, décadas, siglos sentados, guardando energías para el gran acontecimiento. Dormían esperando, comían esperando, sentados siempre esperando.
Y llego el gran día. Se sacudieron el polvo de los hombros, se pusieron las ropas compradas ¿hace cuánto ya? para el gran día.
Y pasó, el pueblo completo celebró lo que pasó, bebieron lo que no habían bebido en tantos siglos de espera y a la mañana siguiente, el pueblo entero en una sola voz oliendo a resaca se preguntó: ¿Y ahora qué?

domingo, junio 7

Tristeza

Veo a la gente en el metro cada día, ni siquiera el cielo rojo del atardecer parece encender sus ojos. Parecen muy preocupados por llegar luego a sus hogares, hay que hacer la comida, hay que ver las noticias y dormirse temprano, que mañana hay pega.