martes, septiembre 30
¿Y si no...?
Me encerré. Me encerré para salir de la rutina, y me encerré en una capilla pequeña , en el rincón más escondido, y escuché. Y escuché un llanto, y luego varios más, y vi como las puertas se abrían y como entraba el muerto, y luego vi a los amigos y luego vi el llanto, y risas solapadas, y risas tapadas por el llanto, el cucucheo ajeno. La tristeza en fin, y luego se llevaron al muerto, y como arrastrándola se llevaron a la viuda, y luego el silencio. Y harto del silencio y del olor a lágrimas salí de mi escondite, y de la capilla... y llegué al mundo, y no escuché llanto ni risas, solo un griterío inmenso que anunciaba que todo seguía intacto después del funeral, y me encerré. En un mundo gigante.
martes, septiembre 9
La Niebla
No se dió cuenta, pero la niebla empezó a caer apenas cerró la puerta, apenas decidió que se marchaba de casa.
Corrió al único lugar que se le ocurrió: un sitio baldío, un parque de diversiones para su imaginación a unas cuadras de su, ahora, ex-hogar. La niebla sigue bajando, preparándose.
Nuestro héroe la nota por primera vez, y le gusta, camina rápido, decidido va adentrándose en ella, perdiéndose. Llega al punto donde no ve nada. Nada más que la niebla, tan densa ahora, que si se le ocurriera estirar el brazo hacia adelante, tendría problemas para verse la mano siquiera. Se relaja... así es como debe ser. Estoy completamente solo, nadie me ve. Repasa sus pensamientos, y se tensa completo, ¿Nadie me ve?
Su corazón da un vuelco. Va a correr, pero es tarde. Una segunda figura se adivina lista ya para atacar entre la niebla.
Corrió al único lugar que se le ocurrió: un sitio baldío, un parque de diversiones para su imaginación a unas cuadras de su, ahora, ex-hogar. La niebla sigue bajando, preparándose.
Nuestro héroe la nota por primera vez, y le gusta, camina rápido, decidido va adentrándose en ella, perdiéndose. Llega al punto donde no ve nada. Nada más que la niebla, tan densa ahora, que si se le ocurriera estirar el brazo hacia adelante, tendría problemas para verse la mano siquiera. Se relaja... así es como debe ser. Estoy completamente solo, nadie me ve. Repasa sus pensamientos, y se tensa completo, ¿Nadie me ve?
Su corazón da un vuelco. Va a correr, pero es tarde. Una segunda figura se adivina lista ya para atacar entre la niebla.
el paréntesis
guardó bajo la alfombra todo lo que siempre quiso
y se dispuso a salir, a sabiendas de que no volvería nunca.
y se dispuso a salir, a sabiendas de que no volvería nunca.
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