domingo, abril 27

Caminatas.

En otoño le encantaba caminar jugando a pisar las hojas caídas.
En primavera; las flores que le producían esa maldita alergia.
En verano, cuando el sol reinaba los cielos, caminaba saltando, y pisando sólo en los lugares con sombra.
En invierno saltaba en las posas de agua. Y también en invierno, después de las nevadas, disfrutaba especialmente de pisar los cadáveres de judíos que sacaban de las cámaras de gas, sólo por una cosa de comodidad, para no enfríarse los pies.

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