Hoy soy el enorme elefante gris que va caminando solo por la jungla india en una noche tremendamente roja, con los árboles que parecen seguirle, con las flores oliéndole a paraíso, con los ruegos a Dios para que esos grillos no paren nunca de cantar. A punto de llegar al primer amanecer de verano con su luz quemante y su ambiente cargado de sueños, con la resaca permanente de vacaciones.
Y lo único que quiero es poder gritar "no termines nunca, no termines nunca".
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