Te sueño a tí con tun tus labios fríos, pálidos; te siento la mirada ardiente de tus ojos verdes; el pelo tal vez un poco enmarañado y de nuevo los labios fríos, tus manos frías en el río que nos lleva no sé dónde.
Te sueño a tí de nuevo esta noche, y rogar que no nos dejen despertar.
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