Créeme que estoy adicto a tus llamadas susurradas a medianoche, a tus gritos ahogados de "yo soy la cura para todo lo que te falta, sólo deja que me quede esta noche". Adicto a responder que "sí" a lo que sea que me pidas, indefenso ante tu dulzura.
Supongo, entonces, que tendré que hacerme adicto también a la cama vacía por la mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario