La vida es una puta muy difícil de entender.
Golpe contra la muralla, estoy quebrado. No como vidrio, sino como corazón, y ni siquiera, más bien como un guijarro que después de tantos miles de años solo, no recuerda la piedra madre. Quebrado, como si se hablara del canto del ave que se corta por la bala que baja del cielo. Quebrado y sin recordar lo que es estar completo. Sin sentido, sin decirlo.
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