martes, septiembre 30
¿Y si no...?
Me encerré. Me encerré para salir de la rutina, y me encerré en una capilla pequeña , en el rincón más escondido, y escuché. Y escuché un llanto, y luego varios más, y vi como las puertas se abrían y como entraba el muerto, y luego vi a los amigos y luego vi el llanto, y risas solapadas, y risas tapadas por el llanto, el cucucheo ajeno. La tristeza en fin, y luego se llevaron al muerto, y como arrastrándola se llevaron a la viuda, y luego el silencio. Y harto del silencio y del olor a lágrimas salí de mi escondite, y de la capilla... y llegué al mundo, y no escuché llanto ni risas, solo un griterío inmenso que anunciaba que todo seguía intacto después del funeral, y me encerré. En un mundo gigante.
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