domingo, junio 21

Deja Vu

Sabía donde aparecería, sabía como aparecería, le conocía el color de los ojos, el pelo y el caminar. Sabía que decir, como arrancarle una sonrisa y un beso. Entonces el sueño terminaba, siempre cuando ella estaba a punto de decirle su nombre. Triste cada mañana con el sabor amargo de que había sido sólo un sueño, y con la noche le volvían las esperanzas, tal vez hoy le conozca al fín el nombre. Días amargos, noches dulces hasta resignarse.
Pero ahora era real. ¿Era real? Le contó los pasos, le vio los ojos brillar verdes contra el fondo azul del mar, le vio el cabello más dorado que nunca bajo el sol brillante de Febrero, el corazón le iba a reventar de emoción, pero la razón, tallada por tantas mañanas amargas, no le dejó acercársele. ¿Para qué?, si no alcanzaré a saberle el nombre.

No hay comentarios: