Esperaron años, décadas, siglos sentados, guardando energías para el gran acontecimiento. Dormían esperando, comían esperando, sentados siempre esperando.
Y llego el gran día. Se sacudieron el polvo de los hombros, se pusieron las ropas compradas ¿hace cuánto ya? para el gran día.
Y pasó, el pueblo completo celebró lo que pasó, bebieron lo que no habían bebido en tantos siglos de espera y a la mañana siguiente, el pueblo entero en una sola voz oliendo a resaca se preguntó: ¿Y ahora qué?
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