Somos cinco en mi familia, pero sólo dos los que estamos siempre en la casa: mi papá y yo.
Mi mamá y mis abuelos vienen pocas veces a visitarnos y se demoran un poco en llegar porque la máquina que inventó mi papá para que nos puedan venir a ver todavía no está terminada.
Me gusta cuando vienen mi mamá y mis abuelos a estar con nosotros. Me gustan sus historias, la mayoría por lo menos, porque hay otras, como la del accidente que me dan mucho miedo.
Mis abuelos se quejan de que después de usar la máquina de mi papá sienten la piel fría y la voz ronca. Yo les pregunto si no se sentirán así simplemente porque están muertos, pero ellos insisten en que es culpa de la máquina de mi padre y ya se van desvaneciendo.
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