sábado, septiembre 5

Del "Ay, nunca te conformas"

A Francisco le encantan esos finales de cuento que suceden como derrepente. Esos en los que uno estaba recién empezando a recordar el nombre del protagonista y de pronto ¡paf! tabla en la cabeza y la enamorada se muere, fin.
Porque no hay nada que hable peor de un libro que cuando uno tiene que detener la lectura irritado para hojear el texto y averiguar cuánto mierda falta para el final del capítulo.
En fin, el último jueves, gracias a Dios, fue un día de final del tipo tabla en la cabeza. Que final más simple y que simpleza más bella, pasó todo tan rápido...
Quizás... demasiado rápido...

No hay comentarios: