Mis pupilas se dilatan cuando siento tu aroma, intentando encontrar tus ojos verde azulados. Tus ojos han de estar cerrados en algún lugar en esta mañana santiaguina, con el sol a punto de entrar por tu ventana para recordarte a mí y a mis iris, que como siempre decías, eran de luz de sol. Si tan sólo pudiera recordar algo más que tu aroma y tus ojos, amor.
1 comentario:
Me has viciado.
Es demasiado bueno, como decían, "al porque al principio era el verbo..."
A leerte.
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