Ése día algo había crujido en él, sabía muy bien que era, pero no sabía como explicarlo. Le dolía, y mucho.
Cuando el dolor se hizo insoportable decidió que era hora de hablar con alguien. Fue por inercia, sin saber donde iba que se dirigió a esa casa, lo más rápido que pudo. Abrió la puerta de un golpe y sólo alcanzó a ver la cara de espanto que puso el hombre sentado en el sofá con el portazo, su padre, recordaba ahora. Se dio media vuelta... no podía decírselo, no creía que entendiera.
Las imágenes, confusas, arremolinadas, seguían llenándole la cabeza. Le parecían tan familiares y sin embargo tan, y tan lejanas. Cosas al azar, sin nada en común, un momento, llanto, al siguiente, las más estruendosas carcajadas.
Sólo necesitaba encontrar algo, alguien que llenara los vacíos, que le ayudara a entender.
Y lo encontró.
Sin saber cómo, había llegado a la casa de Diego, lo supo porque segundos antes, uno de sus "flashes" había iluminado esa casa, y a su amigo despidiéndose en la puerta.
Decidió entrar. Él no recordaba mucho de Diego, pero a lo mejor Diego sí de él.
Diego estaba en su pieza, escribiendo algo mientras la música sonaba fuerte.
Intentó hablar por primera vez desde el incidente. No le salió la voz, no sabía si eran los nervios o qué. Intentó gritar... nada. En su desesperación botó al suelo un vaso, que se quebró al instante.
Diego miró el agua derramada y buscó al causante, pero no vio a nadie. Después de todo, los fantasmas son invisibles.
Cuando el dolor se hizo insoportable decidió que era hora de hablar con alguien. Fue por inercia, sin saber donde iba que se dirigió a esa casa, lo más rápido que pudo. Abrió la puerta de un golpe y sólo alcanzó a ver la cara de espanto que puso el hombre sentado en el sofá con el portazo, su padre, recordaba ahora. Se dio media vuelta... no podía decírselo, no creía que entendiera.
Las imágenes, confusas, arremolinadas, seguían llenándole la cabeza. Le parecían tan familiares y sin embargo tan, y tan lejanas. Cosas al azar, sin nada en común, un momento, llanto, al siguiente, las más estruendosas carcajadas.
Sólo necesitaba encontrar algo, alguien que llenara los vacíos, que le ayudara a entender.
Y lo encontró.
Sin saber cómo, había llegado a la casa de Diego, lo supo porque segundos antes, uno de sus "flashes" había iluminado esa casa, y a su amigo despidiéndose en la puerta.
Decidió entrar. Él no recordaba mucho de Diego, pero a lo mejor Diego sí de él.
Diego estaba en su pieza, escribiendo algo mientras la música sonaba fuerte.
Intentó hablar por primera vez desde el incidente. No le salió la voz, no sabía si eran los nervios o qué. Intentó gritar... nada. En su desesperación botó al suelo un vaso, que se quebró al instante.
Diego miró el agua derramada y buscó al causante, pero no vio a nadie. Después de todo, los fantasmas son invisibles.
1 comentario:
Oh, el suspenso me tuvo así 8| hasta el final... después de todo era un fantasma po' ag ag fue terrible para mi. Pucha escribís bien keshu, te odio por eso (:
Un besito y me cae demasiado bien que me hagas caso :B.
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