Es de polvo lo que construyes y vas dejando la vida atrás. De polvo lo que pisas, y la mano que me das.
¿Quién diría que te necesitaría tan poco? ¡¿Qué las verdades se rebelarían contra mí?!
Cuento pies, esta vez. Porque las alas se hacen hasta de papel, y el papel, como el polvo, no sirve para realidades.
Y por hoy es todo lo que tengo que decirte, y me sacudo...
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