sábado, agosto 16

La niña gitana, la auténtica niña gitana, deslizó una nota en la mano de mi abuelo adolescente, pero en medio de la conmoción, el papel cayó al suelo, siendo sucesivamente pateado -por Libby, por Lista, por Omeler, por el pescadero sin nombre- hasta alcanzar el extremo opuesto de la mesa, donde fue a descansar bajo un vaso de vino volcado que lo mantuvo a salvo bajo sus faldas hasta la noche, cuando un grupo de gitanas recogieron el vaso y barrieron la nota (junto con los restos de comida, la tierra de los centros de flores y montañas de polvo), arrojándolo todo a una inmensa bolsa de papel que otra gitana se encargó de colocar en la puerta de la casa. A la mañana siguiente, la bolsa de papel fue recogida por el basurero obsesivo-compulsivo Feigel B, llevada a un campo al otro lado del río - campo que sería, en poco tiempo, el escenario de la primera ejecución de judíos en masa de Kovel- y quemada junto con centenares de bolsas, que, en tres cuartas partes, contenían basura de la boda. Las llamas, dedos amarillos y rojos, alcanzaron el cielo. El humo se extendió cual dosel sobre los campos próximos, causando que muchos Anillos de Ardisht -los fumadores compulsivos- tosieran, porque cada humo es distinto y requiere un proceso de habituación. Parte de la ceniza que quedó fue tragada por el suelo. El resto se lo llevo la lluvia hacia el fondo del río Brod.
La nota decía: Cambia
Todo está iluminado - ¡El banquete nupcial fue tan extraordinario!
(fragmento)

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