viernes, octubre 24

La Máquina (Capítulo 3: La Cosa)

La cosa exuda magia por cada milímetro, la cosa es pequeña para todo lo que contiene y significa (no es más grande que un corazón enamorado, es decir, más o menos... un metro cúbico). La cosa está viva. Quizás no como lo que acostumbramos en nuestro mundo a llamar viva, pero sí respira, sí late, sí se mueve. No se enamorará, pero ha hecho que Alicia se enamore de ella, y eso dice mucho. Esta cosa exige atención. Si la pusiéramos en nuestro mundo, en la montaña más alta, la más escarpada y la más oculta, no podríamos pasar sin mirar a la montaña, preguntándonos maravillados quien ha sido el ser que ha esculpido semejante belleza, sin saber que es una diminuta porción de su tamaño la que despierta tal admiración. No pasaría mucho tiempo antes de que algunos empezaran a escalar "esa" montaña, y al llegar arriba el capaz, después de millones de escaladores muertos quizás, moriría también él de regocijo, sin antes pronunciar las palabras: "Alicia es un ser superior".

No hay comentarios: