jueves, septiembre 10

fernando a los 18 menos 1 mes

No quiero madurar aún, no, seguiré caminando por la berma en las tardes tristes de este aún invierno. Aún estoy aquí como ayer, pero un poquito menos triste. Y un poquito menos niño de lo que fui. Ya le hable y supe su nombre, ya me enamore y desenamore y volví a enamorar. Ya las pastillas me quitaron los miedos.
Ya no lloro a escondidas por no tenerte cerca, padre. Ya no tengo vergüenza de darte un beso en la calle, madre.
Ya sentí las manos, los ojos, las pestañas, las espaldas, las manos, las manos, las manos y las pestañas en la espalda.
Y aún estoy aquí como ayer, tirado en el pasto solo, sabiendo que no estoy tan solo. Aquí como ayer, aún sin conocer New York. Sin ver todavía los mares, las montañas, los amaneceres, pero imaginándolos cada segundo que paso aquí tirado.
Y las flores siguen también como ayer y como el aún invierno pasado, tal vez llegaron un poco antes este año, pero son las mismas, estoy seguro que son las mismas. Como yo soy lo mismo, pero creyéndome más grande y por lo mismo, deseando ser más pequeño. Y nunca te conformas fernando.
Luna, hoy te toca llorar a tí, viendo a este estúpido partir. Y gracias por las noches sin sueño.

1 comentario:

La loca del metro dijo...

llego la hora de madurar,ya no somos niños,ya no armamos una carpa en el patio trasero de tu casa,ya no hacemos shows en la calle (que risa que me da),ya no nos vemos todos los días,ya no jugamos como antes, ya no..
Es hora de madurar,pero yo aún sigo aqui