martes, septiembre 15

La mañana, la bruma y, como siempre, tú

Yo no recuerdo como se llama ella, pero recuerdo su aroma siempre, sobre todo cuando paseo por las mañanas brumosas del Gran Santiago en septiembre, con la luz colándose y marcando las siluetas de los cerezos en flor, encargados del reconocible olor que te trae a mi mente.
Mis pupilas se dilatan cuando siento tu aroma, intentando encontrar tus ojos verde azulados. Tus ojos han de estar cerrados en algún lugar en esta mañana santiaguina, con el sol a punto de entrar por tu ventana para recordarte a mí y a mis iris, que como siempre decías, eran de luz de sol. Si tan sólo pudiera recordar algo más que tu aroma y tus ojos, amor.


1 comentario:

Chica del portico dijo...

Me has viciado.

Es demasiado bueno, como decían, "al porque al principio era el verbo..."

A leerte.