sábado, enero 17

La Despedida

- Hijo, apúrate, se nos está haciendo tarde.
He hecho caso omiso a las últimas tres intervenciones del mismo tipo de mi mamá, lo único que ocupa mi mente es mi abuelo, postrado desde hace meses, en la cama. Me acerco a él.
- Hoy es la gran noche - le digo.
- Así veo - ríe, mirándome de arriba abajo - Pásalo bien, olvídate de este viejo por algunas horas, cuando vuelvas me cuentas todo.
- Gracias... Te quiero harto... - me quiebro, es imposible contener las lágrimas, lo abrazo.
- Yo también te quiero mucho - desde Enero que su voz no es la misma, pero en este momento, aunque esté llena de llanto, suena potente, vigorosa. - Ya déjame, no quiero que llegues tarde.
Me alejo de él, y alcanzo a atisbar el dolor en su rostro, luego los dos nos largamos a reir.
- ¿Te ayudo?
Le acomodo las almohadas, lo tapo un poco más con el cubrecamas.
- Fernando, última vez, no quiero llegar tarde, si no nos vamos ahora, simplemente nos quedamos. - dice, casi gritando mi mamá
- ¿Mi tío todavía no llega? ¿No debería estar ya aquí?
- Su bus se atrasó un poco, pero viene en camino, nosotros no podemos esperar más. - me dice mi madre, tratando, en vano, de ocultar su preocupación.
Miro por última vez a mi abuelo, él me devuelve una mirada sonriente, está orgulloso de mí, creo. Me hace señas para que me apure. Le devuelvo la sonrisa.
Sin quererlo, esas últimas miradas fueron la despedida.

No hay comentarios: